Yo soy Ana, solo Ana. Y consciente de la importancia  y el cuidado que supone la acogida de una persona en la primera entrevista psicológica, quería dejar aquí un rastro personal de mi propia humanidad. Un comentario que me acerca a lo que comparto con todas las personas a las que he tratado en terapia: el deseo de ser yo misma, de saber más, de conocerme en mis luces y en mis sombras, de sanar hasta la felicidad, de ser libre y de amar.

Casiopea es la tortuga que guia a Momo hasta el centro del tiempo. Camina hacia atrás y es su mejor aliado en un proceso de cambio y desarrollo personal.
Casiopea es el mundo propio al que volver para nutrirnos una vez completada la tarea que asumimos con el mundo exterior.

Desde hace años, Casiopea es una palabra cargada de simbolismo para mí y relacionada con la psicoterapia, como proceso en el que buscamos nuevos referentes para orientarnos y comprender, cuando nuestro mundo deja de sernos comprensible.

Buscamos referencias externas para orientarnos en el espacio y saber hacia donde dirigir nuestros pasos cuando nos ponemos en camino. El sol durante el dia, es la luminaria que nos indica la dirección a tomar. En la noche, la estrella polar y las brillantes constelaciones que la acompañan nos marcan el rumbo a seguir. Si miras a la estrella polar, miras al Norte.

Pero en algunos momentos del año, la estrella polar no está visible para nosotros. Es entonces cuando volvemos nuestra mirada hacia Casiopea, menos brillante, pero presente en el firmamento como referente para nosotros en todo momento, indicandonos donde está el norte.

 

 

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