Todo creador está solo hasta que construye un mundo a su alrededor.

Las ideas y el pensamiento que desarrolla Moreno  en su juventud será el que mantenga a lo largo de su vida, y su obra es, fundamentalmente, el desarrollo de esta filosofía. El resultado de la combinación de estas dos influencias es a lo que Marineau ha denominado “Religión del Encuentro” en tanto es el propio Moreno el que se refiere a su filosofía en términos de  “nueva religión” (ver Marineau, 1995: 60-61). De hecho, como el mismo señalaría, su cosmovisión religiosa del mundo es la base sobre y desde la que se desarrollará su pensamiento filosófico y científico: “Mi concepto del universo de Dios ha sido el esquema básico, la guía ontológica según la cual yo he modelado la sociometría”.

Moreno entendía que el ser humano “… es algo más que un ente psicológico, biológico, social y cultural; es un ente cósmico”. El problema era que las distintas corrientes de pensamiento científico a través de perspectivas parciales habían excluido al ser humano del cosmos por lo que la tarea principal era restituir a este en el universo (Moreno, 1975:16). Cree en la bondad innata de todo cuanto ha sido creado y aspira a una sociedad esencialmente armónica, bajo el encauzamiento de las tendencias humanas. Así, los “grupos sociométricos” de Moreno conformarían pequeñas células sociales que se espera lleguen a extenderse al resto de la sociedad, alcanzando la utopía de una sociedad en la que todo esta en paz, porque cada uno ha encontrado su lugar entre los demás y en el universo.

Moreno apunta continuamente en el desarrollo de su pensamiento a la relación existente entre el nivel individual (micro) y el nivel social de análisis (macro). Una de sus principales críticas a las ciencias sociales de la época será precisamente el que no atienden a esa relación. A la psicología la previno del peligro del individualismo y le acusa de no tener en cuenta que el ser humano es un ser en relación. Y en este sentido, él mismo señala como la psicoterapia de grupo se originó en oposición y como protesta contra los métodos individualistas del psicoanálisis que entonces, era la corriente dominante en Viena. Asimismo, encuentra en la sociología una falta de estudio objetivo de las relaciones humanas. Ejemplo de este cuestionamiento de las perspectivas sociológicas es su critica al marxismo, la corriente más revolucionaria del momento, al rehusar esta considerar la individualidad del ser humano y no haber entendido precisamente la sociedad como una compleja realidad móvil continuamente atravesada por corrientes individualistas y constituida por las redes que forman estas corrientes. Así, la psicología dejaba fuera al grupo mientras la sociología excluía al individuo.

En términos actuales, se podría decir tal y como yo lo entiendo, que su interés se centró en el nivel meso, que seria el nivel de interacción entre ambos niveles, centrándose concretamente en el momento de la acción, ya que es aquí donde se produce la espontaneidad y desarrollo creativo de las personas. La espontaneidad (versus “conserva cultural”) es un tema central en la teoría de Moreno (ver conceptos en Marineau, 1995: 208 y 212). Despertar la espontaneidad creativa del ser humano se constituye como objetivo.

Consecuente con el principio básico de que la acción precede a la palabra, sus teorías sociales, sus técnicas terapéutico-sociológicas o sus ideas sociométricas no surgen de enfoques previamente pensadas y posteriormente aplicadas sino al revés. De este modo, ira depurando el método y la teoría a través de la acción.

Debe ser subrayada la innovación que constituye tanto el interés científico de Moreno en este nivel de análisis como su mirada completamente multidisciplinar que traspasó constantemente los límites de las disciplinas haciendo sus fronteras completamente permeables en su búsqueda de respuestas. Es por ello que el doctor Moreno no solo es reconocido dentro de la medicina sino también de otros disciplinas como la psicología o la sociología.

 

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