Especialización en infancia y Adolescencia

Un estudio reciente publicado en PNAS revela que el estrés en los primeros años de vida tiene efectos adversos sobre el comportamiento y el desarrollo del cerebro que se mantienen después en la vida adulta. Desde hace más de cien años relacionamos el comportamiento alterado de los niños con el clima familiar. La evaluación infantil de los trastornos de ansiedad, depresión, conducta, hiperactividad implican la evaluación del sistema familiar y social de l@ pequeñ@s y jovenes y el compromiso de todas las personas significativas que lo constituyen.

El trabajo llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina Weill Corner (Nueva York) y la Universidad de California, cuyo primer autor es Mattew Malter Cohen, muestra que el cuidado inadecuado de l@s pequeñ@s altera de forma permanente los circuitos cerebrales que procesan las respuestas de temor, haciéndolos emocionalmente más reactivos. Destacan en su trabajo los autores, las alteraciones persistentes en el circuito y función de la amígdala, la estructura cerebral encargada de procesar el miedo y las emociones. Además, estos efectos no son reversibles cuando se elimina la causa del estrés ni disminuyen al desarrollarse otras áreas del cerebro implicadas en la regulación emocional, como la corteza prefrontal.

La personalidad se organiza alrededor de hitos importantes en nuestro desarrollo evolutivo que tienen lugar en los primeros años de vida. Conocemos los indicadores de que ese proceso de maduración en la infancia y la adolescencia se está dando adecuadamente. Las pautas de crianza y los vinculos saludables no solo posibilitan este proceso, sino que tenemos evidencias empíricas de que la estimulación afectiva da resultados observables en la conducta y el desarrollo neuronal infantil. Así mismo existen estudios actualmente que fundamentan el efecto neurológico de la intervención en psicoterapia.

La atención psicológica infantil supone la intervención en el proceso de formación de la estuctura psíquica abriendo un espacio para la expresión del mundo interno y el desarrollo cognitivo sobre un vinculo de confianza que se construye con mucho cuidado. Paralelamente las figuras significativas deben ser atendidas, orientadas y apoyadas en este proceso de crecimiento que hacen juntos. El lenguaje y las técnicas de intervención se ponen a la altura de l@s pequeñ@s y adolescentes. Juegan, dibujan, hablan, hacen cuentos y resuelven los conflictos a nivel simbólico, como sucede en los sueños y en los juegos, o a veces nos sorprenden abordando de frente la realidad que les perturba.

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Especialización en atención y salud de la Mujer

Todo lo que es importante a lo largo de muestra vida, lo aprendemos a partir de la observación, del ensayo de respuestas generadas por la elaboración interna que realizamos acerca de la experiencia, de lo que hemos vivido. Los roles de género no son una excepción y lo diferenciamos del rol ligado al sexo, estando el primero relacionado con las categorías sociales y las expectativas de conducta del colectivo respecto a las funciones y definición que hace de hombres y mujeres, y el segundo con necesidades de relación y encuentro con el otr@. La identidad de género es una construcción social y su transmisión y refuerzo se realiza en las redes sociométricas con las que estamos en contacto.

La sexualidad y el cuerpo son los primeros elementos conformadores de la identidad, por este motivo apropiarse de una misma y uno mismo es clave para sentirse, para ser y no conceder, en ningún ámbito lo que es dominio del Yo y no del Tú.

Promocionamos en el proceso de socialización infantil, el desarrollo de un “Yo” orientado al logro y la acción reforzando actitudes de competitividad y lucha, de afrontamiento dirigido a los problemas, de gestión y control del medio en ellos, y un “Yo” orientado al cuidado de las relaciones y a priorizar las necesidades y gestión de los proyectos de los demás en ellas, reforzando y fomentando actitudes de empatía, comprensión y escucha para los demás. Cuando describimos corporal, emocional e intelectualmente a nuestr@s niñ@s, l@s definimos en su identidad sexual y de género a través del Poder de la Palabra, de la Acción, del contacto corporal y en resumen, a través de sucesivas matrices de relación, donde se configuran los roles, siendo este conjunto de roles lo finalmente “YO SOY”

Es por esta razón que las claves psicológicas en el desarrollo personal y el significado que damos a las personas, las relaciones y la realidad viene dado por claves psicológicas diferentes en hombres y mujeres. Grandes mujeres en el ámbito de las ciencias humanas y el feminismo se han acercado a la configuración singular de la psique femenina y esbozan un camino para la deconstrucción de los estereotipos sociales que definen a la mujer sometida en todas las categorías. Una senda de crecimiento personal y espiritual que comprende nuestra particular sensibilidad y centra el trabajo en el despliegue de todo nuestro potencial como mujeres.

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Especialización en resiliencia y víctimas de violencia

La violencia es un acto que tiene como resultado un daño o sufrimiento y que se realiza con la intención de causar ese daño o sufrimiento; bien de forma hostil (la agresión es un fin en sí misma, porque uno/a está furioso/a, por ejemplo), bien de forma instrumental (se utiliza la agresión para conseguir algo o para evitar algo, es un instrumento para alcanzar un fin). Es importante esta matización, puesto que con frecuencia, al hablar de violencia nuestra atención está puesta en los resultados de modo natural y también con frecuencia los resultados que vemos son los concretos, los físicos, los palpables e inmediatos. La violencia se normaliza en los sistemas donde se da y los daños psicológicos no son identificados ni por el agresor ni por la víctima, siendo este el primer paso en la atención de las personas que han sido expuestas a situaciones de maltrato y violencia, tomar conciencia de lo que está sucediendo.

Hablo de exposición a la violencia de forma deliberada, ya que hablemos de la violencia física, emocional, verbal, sexual… dirigida contra una persona concreta, también son víctimas quienes están junto a ella, cuanto más, en tanto que estos expectadores sean niñ@s o jovenes fuertemente vinculad@s a esa víctima, como es por ejemplo, una madre.

Hablemos de la violencia machista, de la violencia infantil de cualquier tipo, de la violencia entre iguales en los centros laborales o escolares, las causas son semejantes y las consecuencias están en función del tiempo de exposición, la intensidad, el sistema de creencias que la mantiene y los factores resilientes de las víctimas. Los trastornos de ansiedad, afectivos y de estrés postraumático son los diagnósticos frecuentes en atención de estas personas, sean adult@s, jovenes o niñ@s. La intervención requerirá recursos terapéuticos y sociales multidisciplinares, así como profesionales expertos en la recuperación y tratamiento de exposición a experiencias traumáticas.

Se ha definido la resiliencia como un proceso dinámico de adaptación saludable de las personas y de los grupos en situaciones de adversidad extrema, donde el individuo está implicado de forma activa en su desarrollo y en el afrontamiento de sus problemas. Yo soy, yo tengo, yo puedo… son las dimensiones modificadas en la experiencia traumática y en las que será preciso trabajar. En este sentido los grupos terapéuticos desarrollan factores resilientes en tres niveles: percepción de apoyo social, sentimientos de eficacia y competencia, y el desarrollo de un autoconcepto positivo, es de decir, una sensación subjetiva de fuerza y capacidad personal que supone haber definido la propia identidad y sentido de nuestra existencia así como, el lugar que ocupamos en el mundo.

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