Mónica Zuretti

Moreno antes de conocerlo personalmente

 

J.L Moreno lo encuentro en mi memoria, en mi historia,  me lleva a mis primeros años de médica. Al terminar la Universidad en1964 a los veintidós años, con dos hijos pequeños, tratando de comenzar una tarea, para la cual como todos sabemos no estaba preparada al finalizar la facultad.

Había comenzado medicina con la idea de acompañar los pasos de mi abuelo, Luis Molina Zuviria médico, homeópata  desde  una época donde la homeopatía era casi desconocida en la Argentina, él muere cuando yo estaba dando los primeros pasos  en ese camino. A partir del cambio existencial que este acontecimiento provoca, la medicina para mí será una búsqueda que ha  perdido su más importante mentor.

Comencé enseguida a trabajar en pediatría y al muy poco tiempo la certeza de que las enfermedades tienen un origen no solo  físico, sino también psíquico y espiritual, es mi mayor preocupación.
En la sala de pediatra del Vicente López donde comienzo mi concurrencia la figura señera de Telma Recca este presente, Escardó y las sillas tijera para las madres en el Hospital de Niños, la sala de pediatría con las guardias de hidratación donde veo los dolores profundo de nuestros niños  y madres. Nunca olvidare el llanto o el grito de una madre colla cuando murió su niño, niño y madre indios, que fueran grandes  maestros de mis primeros pasos al transmitirme juntos en un abrazo dolorido  la trascendencia la vida a y la muerte como unidad.
Aperturas a un mundo de conjunción de vínculos, psique y cuerpo.

Al poco tiempo, el director de la pequeña sala de primeros auxilios donde trabajaba  en San Isidro, José Echániz, decide hacer grupos de prevención con  madres y me pidió que lo acompañara en la tarea.
Allí surge mi primer contacto con el psicodrama en 1966, para mi sorpresa el trabajo se realiza en escenas, la información es poca y sobre aquello  que surge del grupo, así van naciendo delante de mis ojos múltiples momentos de la vida de esas mujeres y sus hijos. Esas escenas trasmiten no solo la situación personal de cada una de ellas sino también los dolores de su difícil situación  social y económica.
Las muertes de bebes a veces previsibles, la incorrecta alimentación, los consejos de las mas viejas, el compartir de esas madres, que yo también madre ya en aquel entonces, sentía como parte de mi alma me introducen en una manera de trabajar totalmente sintónica con mi necesidad de ese momento y me pone en contacto con un instrumento, que creado por Moreno  a principio de siglo y en situaciones similares en distintas circunstancias, comenzara a formar parte de mi vida hasta la actualidad.

Empiezo a estudiar Psicodrama  poco después en la Asociación Argentina de Psicodrama y Psicoterapia de Grupo bajo la dirección de  Jaime Rojas Bermúdez  con  Fidel Mocio, Eduardo Pavlovsky. y Mercedes Bini en el equipo docente. Descubro en la lectura de los libros de Moreno que el también empieza en la Viena pre primera guerra mundial a trabajar con mujeres y niños, siento entonces que los caminos se unen.
Nuestro grupo de psicodrama era pequeño, es allí donde Dalmiro Bustos y yo comenzamos una larga trayectoria, él tenia mucho terreno recorrido yo recién comenzaba, pero la relación profunda que establecimos en aquel entonces permanece aún y nos permite ahora trabajar juntos tratando de dar una semblanza de Moreno.

Moreno entra así a mi quehacer y mi existencia por la acción. Luego comienzo a leer sus libros, a estudiar psicodrama, a formarme en aquello que era para mí el sueño de unir el arte y la belleza de la escena con la trascendencia del alma y la salud física fundamental para vivir. Unía en esa acción el origen criollo de mi abuelo médico y el italiano de una familia de artistas escultores, pintores.
El pensamiento, la acción y la historia personal  se unían en un derrotero cuyo camino llega a la actualidad.

Este método creado hacía ya tanto tiempo, unía la comprensión a la acción, lo individual a lo grupal, mi necesidad de dar respuesta a los dolores que se manifestaban ante mis ojos, me llevaron a aceptarlo y a que llegara a formar parte de mi vida.

No sabia en aquel entonces y tardé mucho en saberlo que el psicodrama y la homeopatía tienen una base común, que utilizan aquello que enferma en pequeñas dosis para curar, que la escena de psicodrama es un remedio homeopático en distintas diluciones y dinamizaciones, que actúa sobre la fuerza vital del Hombre.

Es así como aquel vacío dejado en mis muy jóvenes años por la pérdida de un maestro muy querido, fue ocupado por otro maestro de enormes dimensiones.

El estudio del psicodrama pasa entonces a ser parte importante de mi quehacer y son los conceptos de nacimiento y muerte  como acto Creador, la matriz de identidad y sus consecuencias sobre el desarrollo individual, la matriz social como parte de nuestro diario vivir, los conceptos morenianos que comienzan a regir mi vida aún antes de conocerlo como persona.

Jonathan Moreno, su hijo, al prologar la autobiografía, habla de la mente seminal de su padre, es así como conozco yo a Moreno,  ideas, acción, compasión y compromiso.
Él dice y yo comprendo ya entonces “te miraré con tus ojos, me mirarás con los míos “.
Un encuentro donde las madres de aquel dispensario con sus grandes dolores enseñaron a través de sus ojos a una joven médica madre, a  mirar y ver el mundo de diversa manera y seguramente también se dio un intercambio que dio a alguna de esas criaturas mi nombre como recuerdo.

Moreno antes de conocerlo personalmente es una idea que enriquece, que  abre el alma a otros conceptos, que a pesar de los años transcurridos continua siendo actual y presente.

En aquel entonces cuando Moreno aparece en mi vida, los grupos se encuentran a la orden del día, muchos de los conceptos que ni siquiera son aún reconocidos como suyos, como  la Psicoterapia de Grupo, la sociometría, la comunidad terapéutica que era lo que realmente era su sanatorio de Beacon, inundaban nuestro mundo médico psicológico.
La psicología social en su auge tenia muchos conceptos de Moreno en su quehacer y teoría, Pichón lo había conocido, usaba y aún había  modificado algunos de sus conceptos como  el de “tele”.
El objetivo de Moreno era un trabajo grupal para todos y de todos como instrumento para crear una sociedad mejor.

Sus ideas y acciones en cuanto al tratamiento de la psicosis daban alternativas casi desconocidas hasta entonces. Se debería en realidad hacer un recorrido de la situación del movimiento de grupos en aquel entonces para poder describir como conozco a Moreno antes de conocerlo.

Sin embargo al escribir esto surge en mí el recordar que muchos de estos conceptos conocidos y utilizados en el mundo entero no siempre le fueron atribuidos o reconocida su autoría.
En tantas disciplinas psicológicas donde se han desarrollado sus ideas no es ni siquiera nombrado como precursor.
Esto fue tal vez consecuencia  de su interés por el anonimato, en los primeros años de su trabajo en Viena y en su negativa en reconocer su autoría,  porque siempre dijo y sostuvo  que las ideas no tienen dueño sino que pertenecen al universo. Concepto que con los años el dolor del no-reconocimiento le obligó a corregir para volver a retomarlo en sus últimos años.
Por eso es necesario el transcurso del tiempo y la investigación para comprender  la totalidad de su concepción del hombre para que adquiera tanto para mí como para otros  el nombre. JL Moreno.

Querría entonces decir que para mí, Moreno, antes de conocerlo, es una acción el psicodrama, luego un compromiso social el sociodrama. En aquel entonces el psicodrama con relación a lo social que lo rodeaba, una manera de vivir, donde lo espontáneo creativo comienza antes del nacimiento y no termina ni aún después de la muerte. Luego ocurre el impacto determinante de conocerlo y la dirección que este encuentro da a mi vida.

Donde esta figura hasta entonces inalcanzable, mítica y señera, se transforma en familiar, contenedora e inspiradora, donde el concepto de familia sociométrica es una realidad con las dificultades y las alegrías de toda familia, pero donde el sueño de una red sociométrica que ayude a crear un mundo distinto se transforma para mí en una vivencia real. No por eso menos difícil y con menos escollos, pero una vivencia donde aún los malentendidos más profundos pudieron ser comprendidos elaborados y superados para lograr una relación Tele, clara y vital

Este período de mi descubrimiento del Psicodrama transcurre en los años donde  Moreno hace su nueva entrada en Europa y son los años sesenta los que devuelven a Moreno el lugar de reconocimiento en el mundo de la Psicoterapia Europea. En 1968 la Universidad sé Barcelona le otorga un Diploma Honoris Causa

Ya afianzada su tarea en EE.UU. , con su pico de reconocimiento en los cincuenta, volvió  a llevar su mensaje a una Europa que despierta a sus años de esplendor y de libertades que se manifiestan en los movimientos estudiantiles y políticos sociales que tienen profunda relación con aquel mundo que Moreno soñara en la Viena de principio de siglo.

Visita  la Unión Soviética y descubre que sus libros de sociometría son allá reconocidos y famosos.
La contradicción hasta entonces desconocida por él de la importancia que sus ideas tomaron en Europa del Este contra  la negación de las mismas existentes hasta entonces en Europa del Oeste donde habían nacido, siempre le asombró.
Durante ese viaje a Moscú le pagaron  sus derechos de autor que hasta entonces  no sabía que existían por el libro de Sociometría
“Who Shall Survive “regaló entonces  a  Zerka Moreno quién lo acompañara en el viaje un anillo de compromiso, que nunca antes le había regalado. Ella solía contar, con orgullo, que el anillo que desde entonces llevaba en su mano era producto de aquellos derechos de autor que no podían sacarse de la Unión Soviética  en forma de dinero pero sí de esa manera. Gretel Leutz  siempre guardó con cariño un prendedor de ámbar que le regalara Moreno en aquel viaje adonde los acompañara y donde Jonathan muy pequeño participó también. Pequeñas historia que hacen a la vida de  ese Maestro de la vida  vincular.

Tal vez las dos Europas que tardarán luego muchos años para unificarse comienzan su unificación en este interés por lo sociométrico y grupal que comienza a manifestarse.
La importancia que todo este movimiento personal y socio-cultural, tiene  en esta historia, es que es ese movimiento de una Europa convulsionada, el que hace  que Buenos Aires sea elegida como sede de un Congreso de Psicodrama, el cuarto.
Debía tener lugar en Praga impedido por los dolorosos hechos conocidos por todos nosotros. La invasión de  la entonces Checoslovaquia, y el final de la primavera y la ilusión nos trae a la Argentina al Maestro que acepta la propuesta de un Encuentro en el Sur y permite el desarrollo de uno de los momentos más ricos de nuestra historia de psicodramatistas.
Jaime Rojas Bermúdez propone nuestra capital como sede, es aceptada para el 1969  y nosotros pequeñísimo grupo que desde hacia pocos años hacíamos psicodrama logramos realizarlo. Es allí donde encuentro yo por primera vez a Moreno en el Aula Magna de la Facultad de Medicina, Espacio donde no tantos años antes  realizara mi juramento Hipocrático

Mi experiencia personal con un gran Maestro

Es agosto de 1969 el Aula Magna de la Facultad de Medicina  alberga el Cuarto Congreso Internacional de Psicodrama presidido por JLMoreno yo lo encuentro por primera vez en esa Aula.
Es una figura imponente que camina por el centro acompañado por Zerka Moreno. Llega al podio y saluda directamente a la audiencia en Español antiguo, dice que de pequeño hablaba Ladino en su familia. Nos envuelve en su abrazo y todos estamos dentro de su carismática presencia.
Siento que esta persona que nos habla a todos como si estuviera hablando individualmente con cada uno, tiene un mensaje  muy importante para trasmitir, sé que le siento muy cercano, tiene ya un lugar en mí.
Sus manos trasmiten mucha fuerza y energía, sus ojos miran mas allá y comprenden a cada uno, este hombre que yo pensaba sería muy distante  formal e inalcanzable, tiene la energía de mi abuelo, siento que he encontrado nuevamente a un maestro.
Esta sensación me permite acercarme y comenzar a conocerlo.

El próximo encuentro fue en la Sede de la  Asociación de Psicodrama para una reunión de prensa
A mi no se me había ocurrido ofrecerme como traductora pero, espontáneamente comencé a hacerlo, me era fácil cuando a otros les resultaba difícil comprenderlo, porque simplemente mi matriz familiar tenía en ella la presencia de alguien parecido,  esto permitió que en la matriz social pudiera reaccionar frente a él sin temor y aceptarlo como alguien que necesitaba un yo auxiliar.
Me propuso para ese rol  Dalmiro Bustos que desempeñaba en ese momento la secretaría científica del congreso junto con Marta Pundik y José Echaniz.
A partir de allí Zerka y Moreno estuvieron a mi cargo durante su permanencia en Buenos Aires, lo que me permitió conocerlos acompañarlos al mismo tiempo que ellos me conocieran, me vieran trabajar como yo auxiliar en diferentes situaciones,  aún como directora pues yo presentaba un workshop y Zerka con la deferencia que siempre muestra hacia sus alumnos estuvo presente en el mismo y trabajó ella como yo auxiliar.
Lo  traduje en sus opiniones extremas sobre la evolución de la matriz social
En esos días él dijo “Cuando el mundo aprenda que es fundamental que cada uno juegue su rol correctamente, cuando el padre sea un verdadero padre, la madre  sea aceptante y amorosa con sus hijos, los hijos sepan desarrollar su creatividad y espontaneidad. Cuando esto ocurra los psicoterapeutas habremos cumplido nuestro rol y desapareceremos.”
Esto no cayó muy bien en aquel entonces orgulloso mundo psicológico, que aún no había vivido las vicisitudes que lo sacudieran posteriormente, fue una premonición de cómo el conocimiento psicológico llegaría a ser parte de conocimiento cotidiano de las personas.

También fue una sugerencia a dejar crecer este conocimiento, a no encerrarlo en límites solamente intelectuales o profesionales, sino considerarlo un patrimonio de la humanidad como es la música de Mozart.

Después de su muerte son pocos quienes recuerdan esta su posición de apertura y de profeta de un mundo mejor, que se permita poner al servicio de todos, aquello que va adquiriendo. Esta posición de Moreno cuestionó siempre al cerrado mundo psiquiátrico donde era imposible comprender que los “locos “podían tener algo que enseñar, o que los alumnos podían ayudar a crecer a los profesores.
Mientras estuvieron en Buenos Aires pude, debido a su disponibilidad afectiva presentarles a mis hijos, a mis padres  y compartir con ellos momentos vitales.
Esta actitud que se mantuvo permanentemente en su relación conmigo y con otros, me enseño mas sobre la vida que los claros  conceptos teóricos que me trasmitieran.

Recuerdo ahora que estoy conectándome con estas historias una vez en la Facultad de Psicología del Salvador, donde los miembros del grupo debían hacer imágenes de un posible encuentro con Moreno. Surgían situaciones imaginarias una tras otras, de repente mi hijo, actualmente psicólogo, comienza a reconstruir una escena en un salón descripto con toda precisión Allí sentado con una gran presencia, un señor grande que lo mira y le habla con ternura y respeto Ante mi asombro trajo al escenario  un momento de la vida real, su encuentro con Moreno cuando era muy pequeño, yo no sabía que  había quedado en su memoria.
¿Habrá tenido importancia para él este encuentro en su elección de carrera?

No imaginaba entonces que estos encuentros que yo consideraba un privilegio traerían tantos cambios a mi vida.

Durante el congreso su presencia abarcaba todos los aspectos y tenia en cuenta todo aquello que sucedía, como había ya tenido varias situaciones difíciles con el rechazo que el movimiento psicoanalítico había manifestado hacia sus teorías, se marchó del Congreso antes que comenzara el Simposium de Psicoterapia de Grupo  de esa orientación porque no quería que se confundieran las posiciones o los métodos.
Esto generó una difícil situación local pero no se caracterizaba Moreno por contemporizar, ni por hacer algo que no consideraba correcto.
Zerka solía decir cuantas veces se había sentido muy avergonzada por tener que decir no a algo o encontrarse sin saber que responder porque si Moreno estaba en desacuerdo era inamovible, prefería evitar el enfrentamiento y dejarle a ella manejar la salida con diplomacia.
Muchas veces le costo esto a ella la enemistad de alumnos o colegas que confundían su intervención y la consideraban culpable de estas situaciones.

En aquellos días Moreno y Zerka me preguntaron  si yo aceptaría una beca para poder aprender Psicodrama directamente en la fuente, sin influencia de otras teorías, porque les gustaría que alguien en Sur América tuviera una formación dada por ellos. Yo contesté que me encantaría pensando que seguramente era una pregunta simplemente retórica que no tendría consecuencias.
No conocía aún a los Moreno, ni su generosidad, ni su interés por compartir sus conocimientos.
Pocos meses después me dirigía muy apurada  al Hospital Borda donde trabajaba Los chicos que debían ir a Jardín y las cosas de todos los días girando a mí alrededor. Al salir metí descuidadamente un sobre que había traído el correo en mi cartera y partí. Al sentarme en el taxi lo recuerdo y lo abrí, el chofer mira  por el espejo, al ver mi cara me dice ¿Son malas noticias señora? ¿Está pálida?
No, le contesto me acaban de ofrecer una beca y no sé que hacer o decir. Su respuesta fue fundamental en mis decisiones posteriores “Hay oportunidades que solo se dan una vez en la vida”.

Si no hubiera sido por ese ser desconocido al que aún el día de hoy agradezco, no sé si hubiera hecho todo lo que necesité hacer para poder partir al hemisferio Norte, quedarme lejos de todos, principalmente de mis hijos y trabajar en Beacon de fines del 69 a abril del 70 tres meses que se convirtieron en medio año, para hacer mi formación y volver a Buenos  Aires con un diploma firmado por el maestro.
Con ayuda de todos partí y hoy me encuentro acá tratando de dar mi semblanza de Moreno y contando mis impresiones en su compañía.

Llegada a  Nueva York

Viajé a Nueva York por primera vez sola  en octubre del 69, al llegar el mar de luces amenazaba devorarme y me preguntaba que hacia allí.
Me esperaba un  mundo desconocido en un sanatorio psiquiátrico o un instituto de psicodrama lejos de todo y de todos. Sin embargo no podía haberme negado, porque era la oportunidad única, me embargaba el miedo.

En aquel entonces el aeropuerto era distinto y uno salía tranquilamente por un pasillo sin demasiadas dificultades en la aduana, yo caminaba por allí pensando ¿Ahora que será de mí? ¿Cómo se llega a Beacon New York en el valle del Hudson?
Beacon significa baliza, faro, iluminar el camino, todo tiene un significado simbólico pero en la realidad, yo estoy llegando a Nueva York es de noche, tengo que ir a la Estación Central tomar un tren y cuantas cosas  más.

Voy caminando. ¡Oh sorpresa! Al final de la pasarela veo a Moreno tranquilamente sentado en una silla, que no sabré nunca de donde salió en  medio del aeropuerto, a su lado con su única mano sobre su hombro a Zerka Moreno mirando atentamente, cuando me ve saluda, sonríe, yo no puedo creerlo.
Ellos han ido a buscar a esta joven asustada como si fuera alguien importante, se me llenan los ojos de lagrimas, me doy cuenta que se han puesto en mi lugar han hecho una inversión de roles, quieren evitarme el shock  de llegar sola a un lugar desconocido, sentirse desorientada.
Con el tiempo sabré que fue  así como llegó Zerka Moreno a América,
También aprendo que ella capitaliza sus experiencias y trata de impedir que los dolores  se repitan para otras personas.
Moreno muestra una gran sonrisa y luego con ceño fruncido dice “bueno, bueno, apurémonos porque tenemos que comer “
La vida frente a este recibimiento pierde dramaticidad y continúa como si nada hubiera pasado, solo unas horas en un viaje en avión.
Cada vez que relato este encuentro me emociono, porque para mí es uno de los momentos fundamentales de las múltiples enseñanzas de los Moreno. La teoría debe ser acompañada de una manifestación práctica, para que tenga verdaderamente sentido.
La sociometría para ellos es un modo de ser, de vivir de relacionarse, donde el otro ocupa un lugar importante tanto y cuanto uno mismo.
Nos dirigimos a la salida, subimos al auto y Zerka toma el volante no olvidemos que un cáncer hace muchos años le hizo perder un brazo, pero maneja con gran pericia, Moreno me invita a sentarme adelante con ellos, yo he dejado lejos mis afectos, necesito ese calor, que en Buenos Aires no tendría lugar, porque lógicamente a mis padres, que me han apoyado incondicionalmente para que dé este salto, no se les ocurriría decirme que me siente entre ellos, pero los Moreno entienden las necesidades del corazón.
Comienzo un nuevo camino una nueva vida y ellos me acompañan, sin dudar expresan su afecto, yo lo recibo y aprendo, alguna vez en el tiempo alguien ocupara mi lugar y yo la protegeré como ellos me han enseñado.

Viajamos dos horas siguiendo el Río Hudson, es un camino muy bello, yo me adormezco de vez en cuando, estoy cansada la tensión bajó y me entrego a aquello que vendrá.
Moreno dormita también, de vez en cuando me preguntan por mi gente, Zerka que tiene una preciosa voz canta, su música mantiene el ritmo del viaje. Ella dice muchas veces que si no hubiera sido psicodramatista hubiera sido artista de comedia musical o tal vez pintora.
Llegamos a la casa pequeña, sin pretensiones, a la entrada de la propiedad, allí viven ambos, desde allí se ve entre pinos la casa grande que  alberga a los alumnos, la oficina esta al costado, desde ella se mantiene  el contacto con todo el mundo.

Entramos, hace frío afuera, para mí más que para los demás, me sugieren dejar mis cosas en el auto porque ya habrá tiempo para llevarlas y conocer el Instituto, hoy ellos me reciben. Su ama de llaves a preparado una  rica comida que compartimos intercambiando cuentos, preguntas, ellos hablan del Instituto,  de los alumnos de  sesiones, de proyectos internacionales, yo los oigo fascinada, estoy en The World Center of Psychodrama,  pero en realidad estoy en una casa, con una familia que sociométricamente reemplazará a la mía por unos meses y es en la vida real, en la que los Moreno vuelven a darme una lección. Que seguramente tardé mucho tiempo en comprender su verdadera dimensión.
Ponemos juntas con Zerka los platos en el lavaplatos y Moreno lee mientras tanto, sentado a la cabecera de la mesa alguno de los múltiples artículos que recibe, de vez en cuando lo comenta  y comparte.

Esta será de ahora en adelante la rutina, los estudiantes después de comer en el Instituto, bajarán todas las noches a compartir con Moreno sus conclusiones, lo ocurrido en el día, impartirá conocimientos y  será parte de un diario vivir, donde se aprende en cada momento, en cada día.

Cuando a la noche ya en la casa grande, en el cuarto que habitaré voy a dormir, lo hago sin angustia.

Transcurrir de los días en el Moreno Institute

En esa época la clínica psiquiátrica había dejado de funcionar y solamente era Instituto de formación, al cual llegaban alumnos de todas partes del mundo.
A todos y cada uno Moreno les dedicaba tiempo, conocía sus historias personales y profesionales, tenia una habilidad particular para encontrar y ayudar a desarrollar en cada uno  su carisma personal, aquello en lo cual se destacaba.
A veces era hasta dolorosa su clara percepción. Asombraba su ojo clínico que no dejaba pasar ni un pequeño detalle sin tenerlo en cuenta.

Cada noche reunía a sus alumnos y se discutían los eventos del día, él participaba en pocas ocasiones en el teatro y dirigía esporádicamente. Dejaba esta tarea en manos de Zerka que él sostenía era mejor directora que él, porque era más meticulosa y precisa en las sesiones, principalmente de psicodrama  con un protagonista.
A él le apasionaban los movimientos grupales y sociodramáticos como la sesión que describí en el teatro de Nueva York u otras en las que participé semanalmente en Beacon. Él solía asistir al teatro los sábados a la noche que era el día de los psicodramas públicos.
Una vez un equipo de cine que estaba filmando sucesos raros en los Estados Unidos fue a visitar el teatro, esa noche Moreno dirigió un sociodrama, el tema que surgió fue la violencia en las calles de Nueva York, este sociodrama recorrió posteriormente el mundo, una tarde muchos años después en una sesión de grupo  que coordinaba alguien  me dijo: Te vi. en un vídeo que alquilamos. No entendía que podía ser y un poco me asusté En que podrían haberme filmado Se rieron un poco de mí y finalmente Te vimos en un vídeo alemán sobre rarezas y estas en un Sociodrama que dirige Moreno trabajando de yo auxiliar, nunca logre encontrarlo ese vídeo, tal vez alguna vez aparezca y seria un interesante documento del  Teatro de Beacon en su esplendor.

Moreno sostenía que las personas son actores naturales y que solamente hay que ayudarlas a manifestarse.
En el Teatro de Beacon se trataban los temas sociales más importantes del momento y no sólo americanos puesto que los participantes venían de todas partes del mundo. Nunca olvidaré las sesiones sobre la guerra en Israel que me toco dirigir, ni los recuerdos de la segunda guerra mundial que continuaban vivos.
O la lucha por los derechos raciales o la guerra de Vietnam, el teatro ni su director eran personajes asépticos, eran si imparciales dentro de lo posible y allí solían tener un lugar dramático aún los seres más despreciables.
Esto ocurría en el teatro, pero no así fuera del mismo, en una ocasión asistieron para formarse en el manejo y la comprensión de grupos un equipo guarda cárceles, éstos inmediatamente se desplegaron por las instalaciones rompiendo reglas y haciendo sentir a todos invadidos e incómodos incluso a Zerka.

La participación de este grupo duró un suspiro, no bien había comenzado el trabajo se puso de manifiesto su actitud prepotente, Moreno no tardó un instante en suspender el contrato con la organización que los había mandado e inmediatamente los expulsó, recomendándoles que si alguna vez deseaban participar en algo que les permitiera crecer, tendrían que cambiar radicalmente de actitud, no podían creer que esto había sucedido e insistieron en que cambiarían si podían permanecer, él fue inflexible no estaba dispuesto a arriesgar la tranquilidad de todos nosotros por más que esto le costase un problema posteriormente, creo que nunca este grupo de gente recibió una lección mas clara.
Nosotros aprendimos que en el escenario, nosotros podemos entender, perdonar, trabajar, con las situaciones mas extremas, fuera de él debemos ser coherentes con nuestros valores.

Moreno nos recibía cada noche sentado en su mesa de comedor y allí procesábamos detalladamente lo que había ocurrido, cómo habían sido las sesiones, sobre todo las explicaciones teóricas de las mismas y el sentido profundo que cada una de ellas tenia.

Llamaba la atención su cultura general muy propia de su generación y del momento de su formación, los clásicos eran amigos cercanos, a las distintas escuelas de psicología o psiquiatría las conocía exhaustivamente.
Aunque nunca estuvo de acuerdo con el psicoanálisis principalmente porque para él limitaba la realidad del hombre, sabía mucho, había leído y continuaba leyendo todo aquello que se escribía en esa época.
Una persona que había creado su propia escuela pero que sin embargo   estaba al tanto, de todo movimiento de pensamiento innovador que surgiera en su profesión, llamaba profundamente la atención. Que se sentía muy orgulloso de los desarrollos novedosos de sus alumnos.

Era característica la atención que prestaba a aquellas ideas o sugerencias que le traían sus alumnos, nunca olvidare la cara de atención con que siguió la lectura del I Chin que hacia un muy joven alumno, que le sugirió hacer la lectura de su propia sesión de psicodrama leyendo el libro de sabiduría china, él sostenía que si es útil para quien lo hace, es valido usar distintos recursos

Quedó también grabada en mi  memoria los momentos de examen, donde el sentido de examinar a alguien era aprender juntos y si bien nosotros en un comienzo temíamos esos momentos de examen acostumbrados a los exámenes de la facultad, con el tiempo nos dimos cuenta que era un modo maravilloso que él aprovechaba para ampliar nuestros conocimientos a través de preguntas como un buen maestro zen.

Como yo debía cumplir horas de trabajo o en la oficina o ayudando a recopilar sus memorias pude oírlo contar muchas historias de su vida y sobre todo del modo en el que surgieron sus ideas, solía decir que en el momento en que escribió las Palabras del Padre, seguramente había estado en una crisis mística  o alucinando pero que después comprendió que era su escrito fundamental y le encantaba recitarlo en vos alta.

No era alguien fácil, ni simple para vivir con él, pues demandaba una constante atención, a la cual solo la fuerza de voluntad de Zerka podía ponerle coto.

En una oportunidad en el Instituto quedaban solamente tres alumnas y comenzamos a la noche a oír extraños ruidos, había tormenta, era una casa rodeada de árboles, con sonidos a los que estábamos no estábamos acostumbradas. Entramos en una crisis de pánico, pensábamos que nos asaltarían o nos atacarían pandillas, no sé cuantas historias terribles construimos,  nos duró bastante tiempo el susto al cual hicimos desaparecer comiendo helado sentadas en la alfombra a la madrugada.

A la mañana siguiente Moreno que siempre sabía todo aquello que ocurría en la casa grande nos mandó llamar, para ver que extraña cosa había ocurrido, también nosotras estábamos convencidas que habíamos alucinado pero cuando le contamos,  muy seriamente nos dijo:
“No tienen que temer, el terreno donde esta la casa era un cementerio indígena y a veces en noches de tormenta hay muchos ruidos, por eso allí en esa casa están absolutamente seguras porque nadie se acerca después de cierta hora” Lo extraordinario de esta situación es que nosotras nos tranquilizamos totalmente y nunca mas volvimos a asustarnos. Nunca sabremos si fue un invento del momento, un modo de tratar lo que nosotras creíamos, nuestras invenciones nocturnas o un modo psicodramático de crear mundo imaginarios protectores acordes a la necesidad de cada uno.

Podría seguir contando pequeñas anécdotas como estas, una por cada día de mi  permanencia en el Moreno Institute Beacon, New York, pero creo haber cumplido mi cometido de transmitir una semblanza humana de alguien que, con el correr de los años y el crecimiento del movimiento que nació de sus ideas, va desapareciendo como hombre escondido por su propia creación.
Solamente diré que una vez cumplido todos los requisitos para llegar a ser Directora de Psicodrama volví a Buenos Aires con un diploma firmado por el Gran Maestro.
Que me lo entregara con una sonrisa y un gran abrazo, sabiendo que para lograrlo había tenido que hacer grandes esfuerzos, aún enfrentarlo a él, que  a último momento dijo que debía quedarme a trabajar con ellos por otro año  para lo cual amenazó con no dejarme terminar el curso, ni darme el diploma. Para mi esto era un imposible porque en casa esperaba mi familia, creo que fue la prueba mas difícil a la que me sometió, porque tuve que decidir qué era lo mas importante y renunciar a algo para lo cual había luchado tanto.

Al decidir no aceptar la propuesta por más alto el costo que fuera,  allí estaba mi Diploma, que como me decían el año pasado  en la Federación Europea de Psicodrama, es en la actualidad una reliquia.

Ahora creo que fue en ese momento donde yo me animé a decirle no, el momento en que él consideró que había crecido lo suficiente para llevarlo conmigo para cumplir una tarea que él sabía no sería fácil.

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